Amistades en la madurez: cómo hacer nuevos amigos después de los 60

Amigos mayores riendo y abrazándose en una cafetería

Hacer amigos de mayor no es como hacerlos en el colegio o en el trabajo, donde las oportunidades llegaban solas.

A partir de cierta edad hay que buscarlas un poco más, y eso puede desanimar. Pero no significa que sea imposible, ni que a uno le pase algo raro por sentir que le cuesta.

Índice
  1. Por qué cuesta más hacer amigos con los años
  2. No toda la soledad es igual
  3. Dónde conocer gente nueva de verdad
  4. La tecnología también puede ayudar

Por qué cuesta más hacer amigos con los años

No es cosa de la edad en sí, sino de que desaparecen los sitios donde antes se hacían amistades sin buscarlas: el trabajo, la crianza de los hijos, el barrio de toda la vida si ya no se vive en él.

A eso se suma que, con los años, se es más selectivo. Ya no vale cualquier compañía — se busca gente con la que de verdad haya algo en común, y eso, aunque es sano, también reduce las opciones.

Hacer una amistad nueva pide tiempo y algo de esfuerzo, y a veces cuesta encontrar las ganas si ya se ha bajado el ritmo. Es comprensible.

No toda la soledad es igual

Hay quien prefiere estar solo, y disfruta de verdad de su propio espacio — esa soledad elegida no tiene nada de malo.

El problema aparece cuando la soledad no se ha elegido: cuando se querría tener compañía y no se encuentra, muchas veces después de una jubilación, una viudez, o simplemente porque los hijos y los amigos de siempre ya no están tan cerca.

Reconocer esa diferencia ayuda. No es que "algo vaya mal" por sentirse así — es una etapa que atraviesan muchas personas, y hablar de ello, aunque cueste, ya es un primer paso.

Dónde conocer gente nueva de verdad

Grupo de amigos mayores brindando y riendo en una cafetería

Lo que mejor funciona es apuntarse a algo que ya de por sí interese, no ir buscando amigos directamente.

Los centros de mayores del barrio suelen tener talleres de manualidades, gimnasia suave, informática o excursiones organizadas — y ahí ya se comparte algo con el resto del grupo desde el primer día.

El voluntariado también es una buena puerta: bibliotecas, comedores sociales, asociaciones de barrio, casi siempre necesitan manos, y se conoce a gente con valores parecidos a los propios.

Y si lo que apetece es algo más informal, un club de lectura, una partida de cartas habitual o una clase de baile ya son excusa suficiente para ver caras conocidas cada semana.

La tecnología también puede ayudar

No hace falta ser un experto para que el móvil ayude a mantener el contacto.

Hombre mayor sonriendo mientras hace una videollamada con el móvil

Un grupo de WhatsApp con los del taller de pintura, o una videollamada de vez en cuando con una amistad que vive lejos, mantiene viva una relación que de otra forma se iría enfriando poco a poco.

Y para conocer gente nueva, existen aplicaciones como Meetup, pensadas para encontrar grupos locales con aficiones concretas — desde senderismo hasta idiomas — cerca de casa.

Si en algún momento aparece una relación de pareja en medio de todo esto, también tenemos una guía sobre volver a enamorarse después de los 60. Y si ya tienes pareja y lo que buscas es cuidar esa relación, aquí tienes claves para vivir en pareja después de los 60.

Hacer una amistad nueva a esta edad no tiene que ser perfecto ni rápido. Con dar un paso pequeño cada semana —apuntarse a algo, escribir a alguien, salir de casa aunque no apetezca del todo— ya se está en el camino correcto.

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