Los beneficios del voluntariado en la tercera edad: da tu tiempo y gana felicidad

Grupo de personas mayores disfrutando de una comida al aire libre en comunidad

Al jubilarse, muchas personas sienten un vacío que no esperaban: de repente sobra tiempo, pero falta ese sentido de "ser útil" que daba el trabajo. El voluntariado es una de las formas más directas de llenar ese hueco, y no hace falta comprometerse a jornada completa para notar la diferencia.

Basta con unas horas a la semana.

Índice
  1. Qué tipos de voluntariado existen
  2. Lo que aporta de verdad, sin exagerar
  3. Voluntariado intergeneracional: enseñar y aprender a la vez
  4. Voluntariado viajando: qué es el volunturismo
  5. Cómo dar el primer paso

Qué tipos de voluntariado existen

Pareja mayor cuidando un huerto comunitario

Hay opciones para todos los gustos, dentro y fuera de casa.

  • Acompañamiento a otras personas mayores, en residencias o en su propia casa: muchas asociaciones buscan gente dispuesta a hacer compañía y charlar un rato.
  • Enseñar lo que se sabe: clases de manualidades, cocina, costura o idiomas a quien quiera aprender, en centros de mayores o asociaciones vecinales.
  • Huertos comunitarios: cuidar un espacio verde compartido, además de hacer ejercicio suave al aire libre.
  • Bancos de alimentos y comedores sociales: ayudar a preparar o repartir comida, una de las formas de voluntariado con más demanda todo el año.
  • Voluntariado intergeneracional: leer con niños en colegios o bibliotecas, o ser mentor de un joven que empieza en algo que tú ya dominas.

Lo que aporta de verdad, sin exagerar

No hace falta inventar beneficios: los reales ya son suficientes. Sentirse útil ayuda a mantener el ánimo, especialmente en los primeros años tras la jubilación, cuando cuesta encontrar una nueva rutina. Y el simple hecho de salir de casa, hablar con gente distinta y comprometerse con algo periódico reduce la sensación de soledad que muchas personas mayores describen, aunque tengan familia cerca.

También hay un componente físico, sobre todo en el voluntariado al aire libre (huertos, limpieza de parques, reparto): mantenerse en movimiento de forma moderada, sin la exigencia de un ejercicio programado.

Voluntariado intergeneracional: enseñar y aprender a la vez

Hombre mayor leyendo junto a un joven

Compartir tiempo con generaciones más jóvenes va en las dos direcciones.

Mientras uno enseña una habilidad o cuenta una experiencia, suele acabar aprendiendo algo también: cómo usar una aplicación del móvil, qué se lleva ahora, o simplemente una forma distinta de ver las cosas. Este tipo de vínculos, además, ayudan a romper con esa idea anticuada de que los mayores "ya no tienen nada que aportar" — precisamente lo contrario.

Voluntariado viajando: qué es el volunturismo

Combinar un viaje con una acción solidaria en el destino —lo que se conoce como volunturismo— es otra forma de voluntariado, distinta a la de hacerlo en el barrio: aquí se viaja a otro lugar, dentro o fuera de España, para colaborar unos días en un proyecto concreto (conservación ambiental, apoyo educativo, ayuda comunitaria) mientras se conoce el país.

Antes de apuntarse a un programa así conviene ir con los ojos abiertos: no todas las organizaciones trabajan igual de bien con las comunidades locales, y algunos programas son más una experiencia turística con etiqueta solidaria que una ayuda real. Merece la pena investigar la trayectoria de la organización, leer opiniones de voluntarios anteriores y preguntar con claridad qué apoyo dan antes y durante el viaje.

Organizaciones como Cruz Roja o Cáritas también tienen programas internacionales, además de los locales, y suelen ser un punto de partida fiable para quien quiera dar el salto.

Cómo dar el primer paso

No hace falta buscar muy lejos. El centro de mayores del barrio, la parroquia, Cruz Roja o Cáritas suelen tener programas de voluntariado activos y agradecen cualquier ayuda, por pocas horas que sea. Muchos ayuntamientos también publican en su web las asociaciones locales que buscan voluntarios.

Lo mejor es probar algo pequeño primero, sin comprometerse a mucho, y ver cómo se siente. Si encaja, ya habrá tiempo de implicarse más. Y si te apetece combinarlo con otras aficiones, en nuestra guía de hobbies para empezar después de los 60 hay más ideas para llenar el tiempo libre.

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