Chequeos médicos esenciales a partir de los 65: lo que no debes pasar por alto

Manos de un paciente mayor conversando con el médico mientras toma notas en una consulta

Ir al médico para un chequeo, cuando no hay ningún síntoma, es de esas cosas que se posponen fácilmente — "para qué, si estoy bien". Pero ahí está justo el valor de un chequeo: encontrar algo a tiempo, cuando todavía es fácil de tratar, antes de que dé la cara.

A partir de los 65 esto pesa más.

El cuerpo cambia, y algunas cosas conviene vigilarlas aunque no duelan ni se noten todavía.

Índice
  1. Lo que conviene revisar cada año, sin excepción
  2. Lo que depende de cada caso
  3. Cómo aprovechar bien la cita con el médico

Lo que conviene revisar cada año, sin excepción

Médica auscultando con el estetoscopio a un paciente mayor en la consulta

Hay un puñado de revisiones que sí conviene hacer todos los años, tenga la edad que tenga cada uno.

  • Tensión arterial y colesterol.
  • Glucosa en sangre, para detectar la diabetes a tiempo.
  • Vista y oído — pierden agudeza poco a poco, y a veces no se nota hasta que ya afecta al día a día.
  • Un chequeo físico general con el médico de cabecera, para hablar de cualquier cambio: peso, cansancio, ánimo.

Este último punto merece la pena tomárselo en serio: si algo del ánimo no anda bien, es tan importante mencionarlo como cualquier otro síntoma físico. Tenemos una guía completa sobre salud mental en la tercera edad que puede ayudar a identificar señales.

Lo que depende de cada caso

Hay otras pruebas que no son iguales para todo el mundo — depende de la edad exacta, el sexo, los antecedentes familiares. Aquí lo importante no es memorizar una lista, sino preguntarle directamente al médico qué corresponde en cada caso.

La mamografía, por ejemplo, suele recomendarse cada dos años.

Manos de un médico y de un paciente mayor sobre una mesa con recetas y medicación

Pero la edad hasta la que conviene seguir haciéndola varía según la comunidad autónoma y la salud de cada mujer — no hay una regla única a partir de los 65, así que lo mejor es preguntarlo directamente.

Con el PSA (la prueba de próstata) pasa algo parecido: no es una prueba que deba hacerse de forma automática todos los hombres por igual. Hay debate médico real sobre cuándo compensa hacerla, así que aquí también lo mejor es decidirlo junto al médico, valorando antecedentes y riesgos personales — no todo el mundo la necesita con la misma frecuencia.

Otras pruebas que sí conviene tener presentes: la densidad ósea, especialmente en mujeres después de la menopausia, para detectar osteoporosis a tiempo; y una revisión cardiovascular más de cerca si hay hipertensión, diabetes o antecedentes familiares de problemas de corazón.

Cómo aprovechar bien la cita con el médico

Pareja de personas mayores midiéndose la tensión arterial en casa

Llevar apuntadas las dudas de antemano ayuda a no olvidarlas en el momento.

También ayuda llevar la lista actualizada de la medicación que se toma, y si en casa se hace seguimiento propio —como tomarse la tensión con regularidad— llevar apuntados esos valores para enseñárselos al médico.

Y si hay alguna molestia que se lleva aguantando "porque no es nada", como unas molestias al caminar, es buen momento para comentarla — a veces un chequeo general no cubre todo, y conviene mencionar directamente lo que preocupa. Si son los pies, por ejemplo, tenemos una guía sobre cuándo conviene ir al podólogo.

Un chequeo no es un examen que se pueda suspender.

Es, sencillamente, una forma de cuidarse — y cuanto antes se detecta algo, más fácil suele ser resolverlo.

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